28 de agosto de 2013

¿ACABAR?

¿Acabar? ¿Decía en mi anterior entrada que pensaba acabar LA ESTIRPE DE LOS REYES  en el verano? ¡¡¡ILUSO!!!!

Es verdad que está saliendo mucho más larga de lo que pensé cuando la inicié. Que cada capítulo que termino me obliga a abrir uno nuevo que no estaba previsto. Que las complicaciones de escribir una novela cuya acción transcurre a la vez que otra que ya está escrita y que, por eso, la condiciona, son tan grandes que, de haberlo sabido, no la hubiera comenzado. Y que, al revisar EL MULADÍ o LA CRUZ DE LOS ÁNGELES para evitar incongruencias con LA ESTIRPE estoy encontrando tantos errores en esas dos novelas (tipográficos –normal, pues la corrección tipográfica la hice yo mismo y no estoy capacitado para ello-, ortográficos –para mi vergüenza también la hice yo; suponía que se me pasaría algo, pero no tanto-, de fechas –pero ¿cómo pude estar tan despistado?-, e, incluso, de trama –es la última vez que presento algo al editor con prisas, es imperdonable-.) que no sé dónde meterme. Lo correspondiente a LA CRUZ tiene remedio, pues aunque ya la había corregido, como no se va a editar antes de la próxima primavera, tengo tiempo de revisarla, esta vez exhaustivamente. Pero lo de EL MULADÍ… Y lo curioso es que ninguno de mis lectores se ha dado cuenta de ellos, o, al menos, no me lo ha comunicado. Vuelvo a hacer la oferta que publiqué hace tiempo: Un ejemplar dedicado de aquella de mis novelas que prefieran a los cinco primeros lectores que escriban en mi blog denunciando uno de esos errores (¡Y hay bastantes más!) ¡Anímense! Ya saben, http//www.reyesasturianos.blogspot.com o simplemente en Google, “pelayorey”. (o también en Facebook, en pelayorey o en mi página personal, pablovegajunquera)

Bueno, y ¿cómo va la ESTIRPE?, se preguntará alguien (¡Ojalá!) Pues aquí va lo que puedo contar sin desvelar la trama.

En los capítulos correspondientes a la saga de Alarico,  (Capítulos impares) el usurpador Ardabasto ya ha sido derrocado por el legítimo basileus, Constantino (No desvelo nada, pues es un hecho histórico) y todo está preparado para que, sobre el año 750, el hijo de Alarico, Teodoredo se junte con Abderrahman y ambos continúen las aventuras que hagan que el Omeya llegue a Al Andalus en 756 y cree el Emirato Independiente. Luego, en algún momento entre esa fecha y el 769 entroncará con la trama asturiana.

En los capítulos correspondientes a esa trama, (Los pares), ya han fallecido Hermesinda y Rodulfo (Tampoco desvelo nada, pues todo eso se ha contado en EL MULADÍ) y todo está preparado para dar protagonismo a la viuda de Favila, Froiluba, y a su hija Flavinia.
Y ya se ha presentado a un nuevo personaje que tendrá protagonismo en el futuro, y del que, para no descubrir la trama, solamente adelanto que llega por mar.

Bien, pues a causa de todo esto, me encuentro ante un dilema.
A.- Seguir con esta novela, de la que ignoro cuánto tiempo me llevará, pero intuyo que mucho, tal vez demasiado (La semana que viene vuelvo a mi trabajo en el Colegio Santa María de los Rosales y el tiempo para escribir escaseará) y posponer sine díe la corrección previa a la publicación de LA CRUZ DE LOS ÁNGELES, algo que lleva esperando ya más de diez años, o
B.- Aceptar que me he equivocado comenzando esta novela y centrarme en LA CRUZ DE LOS ÁNGELES para que pueda ser publicada esta primavera, con lo que desperdiciaré dos años y multitud de horas de trabajo.
Sobre esto también espero y agradeceré comentarios en mi blog o en Facebook.

Gracias por la paciencia al leerme.

26 de julio de 2013

COMPARTIENDO COMPLICACIONES

Ayer el tiempo no me dio para más, no porque tuviese cosas importantes que hacer, sino porque… ¡Estamos de Feria! E incluso las personas que se suponen serias, como los escritores (algo en lo que estoy intentando convertirme) aprovechan sus días de asueto para divertirse.




Pasemos, pues, a relatar las complicaciones que anunciaba ayer: Ya habíamos dicho que LA ESTIRPE DE LOS REYES cuenta hechos (reales e imaginarios) que suceden a la vez que lo relatado en el final de LA MURALLA ESMERALDA, EL MULADÍ, y LA CRUZ DE LOS ÁNGELES. Con LA MURALLA ESMERALDA no hubo problemas, pues en el prólogo de LA ESTIRPE relaté cosas que habían sucedido en ese libro de manera que no le afectasen; con EL MULADÍ tuve que hacer algunos añadidos a los primeros capítulos de esta última novela para que no nos extrañasen cosas que iban a ocurrir en LA ESTIRPE, y pensé que ya no habría más problemas hasta llegar a LA CRUZ DE LOS ÁNGELES, que como no se va a publicar, (D.m.) hasta la próxima primavera, tendré tiempo de corregir lo necesario. Pero, una vez más, me equivoqué.



En EL MULADÍ la musulmana Yasmina se casa en Septiembre (no lo preciso, pero es a la vuelta de la campaña que realiza el rey Alfonso todos los veranos en tierras musulmanas) con el conde Rodulfo. Y en esa misma novela digo que su hijo nace el siguiente año, mientras los asturianos vuelven a estar en campaña, esto es, 11-12 meses después. No hay problema, pero el caso es que (y aquí tengo que relevar una parte de la trama) Yasmina sabe que está embarazada antes de la boda. Por lo que el niño tuvo que ser concebido en Julio-Agosto y nacer en abril-mayo. El motivo es que ese prematuro embarazo de Yasmina tenía que ser un secreto que se revelaba (¡Sorpresivamente!) en LA CRUZ DE LOS ÁNGELES, y tan obsesionado estaba en no dar pistas de ello en la novela anterior, que lo olvidé a la hora de relatar los hechos.

Ahora, en LA ESTIRPE, que se publicará después de LA CRUZ DE LOS ÁNGELES, ya no será un secreto, por lo que tengo que ajustar las fechas. El hijo de Rodulfo y Yasmina nacerá en abril, y espero que los que hayan leído EL MULADÍ no se den cuenta de la incongruencia. Pero pierdo parte de la diversión que me producía relatar las mismas escenas que en otra novela, pero contadas de diferente manera o desde otro punto de vista, sin que por eso dejara de ocurrir lo mismo.



Bien, para finalizar, mi deseo era acabar LA ESTIRPE este verano. Pero lo veo difícil.

Ya tendré al corriente a mis lectores.

INTENTEMOS RETOMAR EL BLOG

¡Cuánto tiempo sin aparecer por aquí!




Pero no quiero romper la tradición y, de nuevo, el día del Apóstol Santiago decido poner al día cómo van mis novelas.



Por supuesto, tal día como hoy, es prioritario hablar sobre la novela dedicada a nuestro Santo Patrón, y que comencé en 2005 (¡Hace exactamente 8 años! He tenido que consultar mis apuntes para acordarme). Pero el Hijo del Trueno tendrá que seguir esperando.



Por cierto, están dando en la tele noticias sobre el terrible accidente ocurrido en Santiago de Compostela. Mi más sentido pésame a los familiares de las numerosas víctimas.



Como comenté en Enero pasado, en el mes de Mayo presentamos EL MULADÍ en el Colegio. Gracias una vez más a la asociación de Antiguos Alumnos por esta oportunidad, esta vez con menos audiencia que la anterior.



Y espero que nadie se sorprenda si digo que LA MEDALLA OLÏMPICA no estuvo lista para esa fecha. Quizá a Mariano le dé tiempo a tenerla lista para la próxima primavera.



He seguido escribiendo LA ESTIRPE DE LOS REYES, aunque despacio. La trama asturiana ya casi ha llegado a entroncar con LA CRUZ DE LOS ÁNGELES. Pero han surgido unas complicaciones que detallaré en la próxima entrada.

13 de mayo de 2013

Presentación de El Muladí

Después de mucho tiempo ausente del blog por diferentes razones, al fin tengo una noticia importante que dar.
El próximo día 23 de mayo, jueves, a las 8 de la tarde (20.00 horas), en el Colegio Santa María de los Rosales (que es mi lugar de trabajo), c/Virgen de los Rosales 1, Aravaca, 28023, Madrid;  y organizado por la Asociación de Antiguos Alumnos de dicho colegio, haremos la presentación de la tercera novela de la serie histórica comenzada con  "Pelayo, rey", titulada "El muladí"
Hace ya dos años que en ese mismo lugar hicimos la presentación de la segunda novela, "La muralla esmeralda", y aunque "El muladí" se publicó el año pasado, no he querido saturar en demasía a mis lectores ni abusar de la gentileza de la Asociación.
La portada está realizada, como la anterior, por Nacho Luengo, al que le agradecemos enormemente su  colaboración.
Espero que todo aquél a quién le interese pueda acudir, ya que la cercanía con sus lectores es la mayor recompensa que puede esperar un escritor.
Hasta entonces.

14 de enero de 2013

UNA CUESTIÓN INTERESANTE IV.- Una aclaración necesaria.


Estaba terminando el borrador de mi próxima entrada manifestando mi propia opinión sobre cómo hubiera evolucionado la Reconquista si Abderrahmán I ibn Moawia no hubiera conseguido llegar a España, cuando un amigo me hizo la siguiente pregunta:


“¿Y por qué fue tan importante la llegada de ese personaje?”


Y eso me hizo recapacitar, revisar todas las entradas anteriores y reconocer que no había hecho hincapié en una cuestión que yo creía tan obvia y tan conocida por todo el mundo que no me había creído en el deber de resaltar.


Dejando aparte todas las demás circunstancias que cambiaron con la llegada de Abderrahmán, la principal sin duda alguna, fue que desde ese momento Al Andalus, la España musulmana FUE INDEPENDIENTE. Que no se limitó a ser una provincia más del Califato y que su destino no dependió de lo que ocurriera en Damasco o en Bagdad, sino única y exclusivamente de los acontecimientos que afectaran a la Península. Y sus gobernantes, desde ese momento nacidos en España (Paso por alto los breves períodos de dependencia de los imperios africanos de Almohades, Almorávides y Benimerines, muy posteriores a la época que estamos estudiando), fueron teniendo más puntos de contacto, incluidos los de parentesco (pues sus madres fueron, con frecuencia, cristianas cautivas) con los reyes cristinos que con los lejanos gobernantes asiáticos.


Y eso contribuyó a crear un estado con características propias, muy diferente, como puede comprobarse echando un vistazo a la historia, del resto de países musulmanes existentes a partir de ese momento.


Así que he cambiado el titulo de esta entrada y dejo mis propias opiniones para la próxima. Espero que quien no conociera este detalle me perdone por no haberlo citado antes, y los que lo consideren obvio me disculpen por haber insistido en él

6 de enero de 2013

UNA CUESTIÓN INTERESANTE III.- Lo que pasó en realidad..


Para dar más pistas, y dado que ya ha habido una aportación, narro brevemente lo que ocurrió tras la llegada del Omeya.


Cuando Abderrahmán I llegó a España, la lucha entre qaysíes y kelbíes habitual en el Islam seguía latente. Pero con su llegada cambiaron los bandos. Los “clientes” (los que se sentían obligados por una u otra razón hacia un determinado personaje o familia) de los Omeyas contra los que seguían apoyando a Yusuf el Fihirí.

La victoria de Abderrahmán y las consiguientes muertes de Yusuf y su lugarteniente Samail no aseguraron un reinado tranquilo para Abderrahmán. Antes, al contrario, durante todo el tiempo de su gobierno tuvo que someter a los hijos de Yusuf, atrincherados en Toledo y en otras plazas, a los bereberes que aún mantenían en su poder las serranías, a diferentes linajes kelbíes en Huelva y a los enviados de los Abbasidas. (Todo esto lo cuento en mi novela aún no publicada, “LA CRUZ DE LOS ÁNGELES”); por lo que no pudo emprender campañas contra el reino asturiano. (La efectuada en 759 contra Galicia en la que su ¿hijo? Omar fue derrotado y muerto por Fruela es improbable, aunque la he recogido en mi citada novela porque se adecuaba bien a la trama de esta)

Y, en el reino asturiano, los tiempos revueltos de los reinados de Fruela, Aurelio, Silo, Mauregato y Bermudo no tuvieron trascendencia ante esa impotencia de los musulmanes, quedando todo en un “impasse” hasta la llegada al poder de Alfonso II, “el casto”

3 de enero de 2013

UNA CUESTIÓN INTERESANTE II.- Situación real.


Aunque había decidido dejar pasar unos días para no influir en las posibles (y deseadas) aportaciones, voy a hacer un breve esquema sobre cómo estaba España en esos tiempos para ayudar a los que quieran enviármelas. (Aunque supongo que los que se decidan a ello ya estarán suficientemente informados)


En la España sometida al Islam, y dentro de las sempiternas luchas entre Mahadíes (qaysíes) y Yemeníes (kelbíes), como he relatado en mi tercera novela EL MULADÍ, el emir Yusuf al Fihrí y su mano derecha Samail mantienen una frágil hegemonía, siempre puesta en entredicho por diferentes linajes kelbíes, procurando disimular los recelos existentes entre ambos.


Y en el reino cristiano de Asturias, Alfonso I, aprovechando esas disputas y, sobre todo, la rebelión de los bereberes, eje central de dicha novela EL MULADÍ, ha realizado incursiones por la zona comprendida entre la muralla defensiva del reino Asturiano formada por la cordillera Cantábrica (la “MURALLA ESMERALDA” que da título a mi segunda novela), y el río Duero, aunque sin incorporarla definitivamente a sus posesiones, pero creando, si no un desierto deshabitado, como defiende el maestro Sánchez Albornoz, sí un territorio lo suficientemente poco poblado como para que dificulte las posibles invasiones musulmanas, a la vez que aumenta apreciablemente la demografía asturiana.


Este es el escenario en el año 756, cuando Abderrahmán I desembarca en Almuñécar. Ahora, dejen volar su imaginación y piensen qué hubiera sucedido si el Omeya no hubiera llegado a España.

2 de enero de 2013

UNA CUESTIÓN INTERESANTE:


Lo primero: ¡Feliz año a todos! Especialmente a mis fieles lectores, (Y a los que no son tan fieles,  ¡Qué le vamos a hacer!)


En segundo: aunque muy lentamente, mi novela LA ESTIRPE DE LOS REYES va avanzando. En los días que me queden de vacaciones espero darle un buen empujón, y ­ ¡Ojalá! ­ antes del próximo verano pueda, si no terminarla,  por lo menos haber concluido la trama y haber resuelto las posibles complicaciones que tenga con LA CRUZ DE LOS ÁNGELES (las que surjan con EL MULADÍ ya no tienen remedio) para poder comenzar a pensar en la publicación de esa novela, tanto tiempo postergada, y que para mí es una de las más queridas y la que más tiempo histórico del reino de Asturias abarca, al fin y al cabo, uno de los objetivos de esta serie.


Y en tercero: la cuestión interesante que anuncio en el título. Los protagonistas de LA ESTIRPE están concluyendo el complicado año 744. Ya han fallecido (Por causas naturales u otras, con la complicidad del autor de la novela o a pesar de él) Hisham Abd al Malik, Walid II ibn Yazid ibn Abd al Malik, Yazid III ibn Walid ibn Abd al Malik, Ibrahim ibn Walid ibn Abd al Malik y gobierna el Islam Merwan II. Todo está preparado para que en el año 750 Abú al Abbas al Safah comience la dinastía Abbasida y se gane su apodo asesinando a todos los Omeyas. ¿A todos? ¡No! El joven Abderrahmán ibn Moawia se salva atravesando a nado el Éufrates y llega hasta España (el que quiera conocer estos hechos con todo el dramatismo que requieren, que lea la novela) instaurando en ella el emirato independiente, antecesor del califato Cordobés.

Y aquí la pregunta. ¿Cómo hubiera afectado a la historia de España el hecho de que los arqueros abbasidas hubieran sido más certeros y la estirpe Omeya (No confundir con la que da título a mi novela, aunque también tenga parte importante en ella) hubiera concluido en las aguas del Éufrates? ¿Habría sido favorable para los intereses de los reinos cristianos ­ El ya formado de Asturias y los que posteriormente iban a nacer en León y en Castilla, herederos de aquél, y los que nacerían por su parte al sur de los Pirineos: Navarra, Aragón y los condados catalanes?

Espero que los lectores se animen a publicar aquí, en el blog, sus opiniones. (O en su defecto en mi página de Facebook o en la de mis novelas). Yo por mi parte, daré a conocer las mías al respecto en una próxima entrada, pero dentro de unos días, para dar tiempo a que haya más y pueda establecerse una interesante controversia.

2 de diciembre de 2012

EL FINAL DE LOS OMEYAS

Había prometido contar el trágico final de la dinastía que gobernó el Islam desde el año 661 hasta el 750. Voy a hacerlo intentando cumplir con la obligatoria brevedad de una entrada en un blog, a la vez que procuro ser lo suficientemente extenso como para que la curiosidad de mis lectores quede satisfecha.


En el año 750 el califa Merwan II (744 - 750) es derrocado y muerto, así como casi toda su familia. Únicamente Abderrahmán, hijo de Moawia y nieto del califa Hisham (724 - 743) consigue huir y continuar la dinastía a orillas del Guadalquivir, primero como emirato independiente y después como el esplendoroso califato cordobés. Pero para saber como se llegó a esta situación, tenemos que remontarnos a los inicios del Islam.

A la muerte de Mahoma, su primo y yerno, Alí, se creyó con derecho a sucederle; sin embargo los compañeros del profeta eligieron como califa (“Jalifat Rasul Allah”, sucesor del mensajero de Alá), primero a Abú Bacr, luego a Umar y por último a Uthman, (De la influyente familia Omeya, llamados así por el abuelo de Uthman , Ummaya ibn Abd Shams, a su vez sobrino de Hashim, bisabuelo del profeta, quien da nombre a los hachimies) siempre con la oposición de los seguidores de Alí, los “chiitas” (De” shi’at Alí” los partidarios de Alí). A la muerte de Uthman, al fin es elegido califa Alí, pero el gobernador de Siria, Muawiya, sobrino de Uthman, le acusa de haber inducido al asesinato de su predecesor y se rebela contra él, iniciando una guerra civil. Ambos ejércitos se encuentran frente a frente en Siffin, mas para evitar una lucha cruenta entre parientes, deciden someterse al arbitrio de un neutral, quien se decanta por Muawiya. Antes de esta decisión, una parte importante de los seguidores de Alí se niegan a lo que consideran una componenda y una traición a sus ideales y se retiran, formando desde entonces el grupo de los “jairiyíes”.

Alí, disgustado con la decisión, se retira a Kufa, en Irak, zona en la que sus seguidores son mayoría, pero es asesinado por los “jairiyíes”, que consideraban que había traicionado a sus partidarios. Le sucede como “imán” (o jefe espiritual) de los chiitas su hijo Hasan, y después de él, su hermano menor, Husayn (o Huseín), nieto, por lo tanto, de Mahoma.

A la muerte de Muawiya, Husayn se dirige a Damasco, reclamando el puesto de Califa, pero en Kerbala es interceptado por las tropas de su rival, Yazid, hijo de Muawiya, siendo asesinado cruelmente. Desde entonces y hasta nuestros días, en su aniversario y en su memoria, los chiitas celebran la más importante de sus conmemoraciones (Ashura).

Desde entonces los Omeyas gobiernan sin oposición, aunque tanto chiitas como jairichíes aguardan su momento. Cuando, como hemos visto en la entrada anterior, en el año 744, los hijos y sobrinos de Hisham comienzan a disputarse el poder, los descontentos con los Omeyas ven llegada su oportunidad y, al mando de Abú Muslim se rebelan contra la familia gobernante, ayudados por chiitas y jairiyíes. Cuando Abú Muslim derrota a Merwan, último de los Omeyas, se descubre que actuaba defendiendo los intereses de Abu al Abbas un descendiente de Abbas, tío abuelo de Mahoma (de ahí el nombnre de su familia, los abasidas), quien es proclamado Califa ante el disgusto de chiitas y jairiyíes, que se ven de nuevo postergados. Se gana el apodo de As Safah (el sanguinario) ordenando asesinar a todos los miembros de la familia de los Omeyas, ejecución de la que se salva Abderrahmán ibn Moawia, nieto de Hisham, huyendo a España.

El sucesor de As Saffah, su hermano, recibe el nombre de Al Mansur (el victorioso), aunque tampoco le hubiera ido mal el mismo sobrenombre de su antecesor, pues para asegurarse el trono, ordena asesinar a los miembros de su familia que podían reclamarlo, y al propio Abú Muslim, al que le debían el trono. Así queda constituido el califato abbasida, que traslada su capital a Bagdad.

Y me dirán mis lectores ¿Qué nos importa todo esto a los seguidores de una serie de novelas que narran la historia de la Reconquista hispana? Pues no mucho, en realidad, aunque sirvan para conocer mejor a Abderramán I, quien debido a estos sucesos, en vez de ser un personaje entre muchos de la corte de Damasco, es el fundador del emirato independiente de Al Andalus e interviene decisivamente en la historia de España.

Y también para conocer las disensiones internas del mundo musulmán que duran hasta nuestros días.

26 de noviembre de 2012

COMPLICACIONES EN LA ESTIRPE DE LOS REYES.

He tardado en entrar de nuevo en el blog. Por diversas razones no puedo dedicar a la actividad literaria tanto tiempo como quisiera y tampoco estoy avanzando lo que me gustaría, por lo que no tengo demasiadas cosas que contar.


Como anunciaba en la entrada anterior, he tenido que tomar una decisión, y, con sentimiento de frustración y sin estar seguro de hacer lo correcto, he vuelto a postergar a La Cruz de los Ángeles hasta que haya avanzado lo suficiente en La Estirpe de los Reyes como para comprobar que lo que escriba en esta última no esté en contradicción con lo narrado en aquella.

Pero este avance es tremendamente lento. Ya había avanzado que, escritos ya los capítulos correspondientes a la descendencia de Favila, al menos hasta enlazar con los primeros de “El Muladí”, cuando Alfonso I vuelve a Asturias con las cautivas musulmanas que tanta importancia van a tener en esa novela (Y en la Cruz de los Ángeles), me había centrado en la trama correspondiente a la (imaginaria) descendencia de Rodrigo, con Alarico y su hijo Teodoredo (nieto bastardo y no reconocido del último rey godo) llegando al Imperio Bizantino.

Mi primera idea era que esto ocurriese en el año 743, cuando el legítimo emperador, Constantino, depuesto por su cuñado Artabasdo, luchase para reconquistar su trono, labor en la que el griego Nicéforo y Alarico iban a ser determinantes. (Y así está ya esbozado y escrito). Además, como según estaban establecidas las edades, Teodoredo iba a ser, más o menos, contemporáneo de Abderrahmán I, iba a aprovechar la ocasión para que se conocieran (Pensaba posteriormente hacerles coincidir en España para tener ocasión de narrar la apasionante vida de Abderrahmán con más detalle que lo ya esbozado en El Muladí y en La Cruz de los Ángeles.)y, con esa intención, envié a Alarico como embajador de Constantino a pedir una tregua a los musulmanes en el año 744.

¡Y en qué momento lo hice! Desde hace más de un mes estoy intentando documentarme sobre el califato de Damasco en esa época. Acababa de fallecer Hisham I Abd al Malik, 10º califa de la familia Omeya, y le había sucedido su sobrino Walid II ibn Yazid, que iba a reinar solo unos meses, pues ese mismo año moriría, quizá envenenado, y su primo Yazid III ibn Walid, hijo del primogénito de Abd al Malik, ocuparía su lugar. Aunque también en ese año 744 muere, y le sucede su hermano Ibrahim ibn Walid, pero otro omeya, Merwan ibn Mohamed se subleva defendiendo los derechos de los hijos de Walid II, y cuando, por orden de Ibrahim, son asesinados, Merwan se proclama califa, cargo que ocuparía hasta ser derrocado y muerto por los Abbasidas (Pero esto es otra historia que dejaré para la próxima entrada).

Así que tengo que contar las intrigas de esos años, con unos gobernantes musulmanes con nombres que se prestan a la confusión. (El Hijo de Walid I se llamó Yazid y gobernó como Yazid III; el hijo de Yazid II tuvo el nombre de Walid, y gobernó como Walid II, además, todos conspiraron unos contra otros) No sé cómo hacer para que los lectores puedan entenderlo sin perderse. Realmente, antes tengo que conseguir entenderlo yo para redactar una trama coherente.

Y en eso estamos desde hace más de un mes.