21 de mayo de 2012

CALLES DEDICADAS A MIS PROTAGONISTAS III.- Don Rodrigo, Witiza, Oppas.

Sin abandonar la primera de mis novelas ­ Pelayo, rey ­, nos encontramos con más personajes reales que tienen cierto protagonismo. En el bando de los “buenos”, aparte del padre del héroe, Favila, del que ya hemos hablado algo en la entrada anterior por coincidencia del nombre con el de su nieto, tenemos al último monarca godo, don Rodrigo.




En Madrid tenemos que acercarnos a la barriada situada entre General Ricardos y el parque de san Isidro, de la que ya hablamos en la entrada anterior, para encontrar la calle dedicada a este monarca. Arranca precisamente de la de Favila y llega a la de Recesvinto. Muy cerca se encuentra la de Witiza, del que hablaremos después, y tambien encontramos otra dedicada a Chindasvinto, citado en la novela aunque su época es algo anterior. No obstante, entre tanto rey godo, echamos de menos a Egica, el padre de Witiza.



En la Comunidad de Madrid, también encontramos calles dedicadas a este monarca en el Escorial y en San Martín de la Vega.



En Oviedo el Google no encuentra ninguna calle dedicada al último rey godo, ni tampoco en Gijón ni en Cangas de Onís.aunque hay “edificios don Rodrigo” en Siero y en Laviana.



Pasándonos al bando de los “malos”, ya hemos dicho que hay una calle dedicada al antecesor de don Rodrigo, Witiza, en Madrid, en una zona dedicada a recordar a muchos de los reyes godos; pero ni en Oviedo, Gijón ni Cangas de Onís hay ninguna calle que guarde memoria de este monarca, vil y taimado según la mayor parte de los cronistas (y así lo retrato en mi novela), pero generoso e inteligente según otros (generalmente mozárabes), porque ya se sabe que la Historia da la razón a unos u otros personajes según quienes sean los que la escriban. Quizá por eso, habría que buscar recuerdos de este rey godo en tierras dominadas durante más tiempo por los musulmanes. Y en efecto, encontramos una calle con su nombre en Dos Hermanas, cerca de Sevilla.



Claro que, para malvado, el hermano de Witiza, Oppas, obispo de Toledo o de Sevilla y prototipo del traidor (según los cronistas anteriores), que tampoco tiene ninguna calle que le recuerde, ni en Madrid, ni en Oviedo, Gijón o Cangas, ni tampoco en los territorios que permanecieron más tiempo en poder de los musulmanes, a los que, según la leyenda, ayudó. Aunque puede ser porque la existencia de este siniestro personaje de mi novela pertenece, quizá, más a la Leyenda que a la Historia.



20 de mayo de 2012

CALLES DEDICADAS A MIS PROTAGONISTAS II.- Gaudiosa y Favila.

Casi un mes desde la última vez que entré en el blog. Es demasiado tiempo (Espero que haya alguien, aparte de yo mismo, que piense igual). Volver a tomar el hilo es como comenzar de nuevo. Y comenzar cuesta.


Primera duda. Seguir con las entradas sobre las calles (me parecieron interesantes) o contar como van mis novelas, lo que me apetece bastante más.

Pero el caso es que estoy a punto de poder anunciar cosas interesantes sobre mi labor literaria, y no quiero anticiparme, así que volveremos con las calles.



Habíamos comenzado con la primera novela, Pelayo, rey y su protagonista absoluto, don Pelayo. Sigamos con su mujer, Gaudiosa y con su hijo y sucesor, Favila.



En el buscador de Google no he podido encontrar ninguna calle ni plaza dedicada a Gaudiosa en Madrid, Oviedo, Gijón y Cangas de Onís (Sitios a los que he restringido, de momento, mi búsqueda). ¿No sería una buena ocasión para pedir a nuestras autoridades locales que se acuerden de la esposa del iniciador de la Reconquista?

Solamente he visto una mención a un hotel “Doña Gaudiosa” en Lena (algo es algo)



En cuanto a Favila, en Madrid hay una calle con ese nombre cerca de la populosa de General Ricardos. Ya que todas las que la rodean están dedicadas a reyes godos, (Chindasvinto, REcesvinto, Atanagildo…) me cabe la duda si está dedicada al hijo y sucesor de Pelayo, o al padre de éste, más cercano en el tiempo, aunque no fuera rey, a los citados. Aunque también está próxima a otra dedicada a Teudis, nombre de un rey godo, pero también de un general de Fruela, sobrino del citado Favila, y de otro general de Alfonso II, hijo de Fruela. Si alguien puede aclarar estas dudas, puede tener un motivo para escribir en el blog (Y me dará una alegría)



En Oviedo también existe una calle de Favila, (subiendo hacia el Naranco), y me alegra ver que está contigua a la calle de Gozón, concejo cuya capital es mi pueblo, Luanco, y cuyos imaginarios señores feudales, los condes de Gauzón, son protagonistas de mis novelas.



En Gijón el Google maps no encuentra ninguna calle dedicada al hijo de Pelayo, pero en Cangas de Onís, ciudad que fue su capital y en la que ordenó edificar la ermita de la Santa Cruz no se han olvidado de él. Muy cerca del puente que, desde el centro de la ciudad lleva a la orilla opuesta del río Gueña, donde está situada dicha ermita, hay una calle con el nombre de Rey Favila.



Terminamos con esto la familia directa de Pelayo. No me olvido de su hija, Adosinda (Que también sale en mis novelas, y que, como esposa de Alfonso de Cantabria, reinó después de su hermano Favila), pero como hay otra Adosinda, nieta suya, que también reinó como esposa de Silo, y que es, quizá más conocida, dejaremos la búsqueda de calles con este nombre para cuando llegue la historia de estos monarcas, protagonistas de mi cuarta novela, La Cruz de los Ángeles, aún no publicada.

24 de abril de 2012

Día del libro 2012.


Ayer (23 de abril) se celebró el Día del Libro del año 2012.

Me hubiera gustado sumarme a esa celebración escribiendo algo en alguna de mis novelas (Tengo pendiente seguir con la trama que estoy desarrollando en la que se llamará (D.m.) “La estirpe de los reyes”), o en este blog, haciendo una pausa en la serie recién estrenada dedicada a las calles con nombres de nuestros protagonistas para hablar algo más extensamente de la situación actual de la saga. (Queda pendiente). Pero, aparte de todos los asuntos del colegio que me ocupan el tiempo en estos momentos, estoy intentando hacer la corrección de “el Muladí” para que se edite antes del verano. Y eso absorbe todo mi tiempo. Así que mi actividad literaria en día tan señalado no ha sido en absoluto creativa, sino la tediosa y pesada de un corrector (Tarea para la que no estoy, en absoluto, dotado). Ya me resarciré.

Y prometo intentar recuperar el tiempo perdido.

Feliz día del libro.

20 de abril de 2012

CALLES DE MADRID I, Don Pelayo

CALLES DE MADRID I, Don Pelayo

Después de haber pasado revista a las estatuas de los reyes existentes en el retiro y en la Plaza de Oriente, había pensado volver a poner al día a mis lectores sobre la situación actual de mis novelas, comenzando por las ya publicadas y continuando con las ya escritas, pero aún no editadas; y por las que están, o bien en proceso de redacción o de toma de datos.
Pero como en estos momentos estoy con las últimas correcciones de EL MULADÍ, intentando que vea la luz antes de que se termine la presente primavera, dejaré esa intención para cuando esté ya terminada y, entretanto, al igual que hicimos con las estatuas, revisaremos las calles dedicadas a nuestros protagonistas en algunas ciudades españolas.
Y quien conozca más, puede hacer sus comentarios para ilustrarnos al resto (No se dirá que no doy motivos para que mis lectores se animen a colaborar en el blog)

Comenzamos por la primera novela: PELAYO,REY; protagonista absoluto, don Pelayo.

En Madrid capital el buscador de Google no encuentra ninguna calle con este nombre, sin embargo encontramos en la comunidad algunos ejemplos:

En Torrejón de Ardoz, una pequeña calle sin salida y con el curioso nombre de “calle del don Pelayo” sale de la carretera de Loeches entre la calle del cemento y la del río Ardoz, cerca de la plaza de toros (mis buenos amigos, Jesús y Mª José la conocerán, seguro).

En el municipio de San Martín de la Vega, en la localidad denominada “La Marañosa”, (unos 5 kmts. al norte de San Martín) la calle de don Pelayo sale de la de don Juan de Austria (buena compañía).

En Santa María de la Alameda, (último pueblo de Madrid antes de llegar a las Navas del Marqués, ya en Ávila)la calle de don Pelayo está al lado de la de Fernán González (nuestro héroe sigue buscando buenos compañeros).

En Móstoles, paralela a la Avenida de Portugal, la calle de don Pelayo sale desde el Paseo de la Estación.

Aunque en la propia capital tenemos la calle de PELAYO (Quizá se refiera a otro personaje, o tal vez el realizador del callejero tratase a nuestro protagonista con la misma familiaridad con la que lo hago yo mismo) que, paralela a Hortaleza, nace en San Marcos y llega hasta Fernando VI, en cuya esquina está el palacio de Longoria, sede de la Sociedad de Autores.

En Oviedo, capital del reino Asturiano, pero fundada mucho después de la vida de nuestro personaje (como se cuenta en la cuarta de mis novelas, “La Cruz de los Ángeles”), también hay una calle de PELAYO, aunque aquí la familiaridad está más justificada. (Al fin y al cabo, somos “paisanos”) Se encuentra muy cerca del campo de San Francisco, paralela a la céntrica calle Uría, y en ella está el Teatro Campoamor, donde se entregan los premios “Príncipe de Asturias”

En Gijón, la calle de Pelayo (También sin el “don”, que somos casi de la familia) está al lado del mercado del sur y, curiosamente, es continuación de la “calle de los moros” (ironías del callejero).

Y en Cangas de Onís, capital de nuestro protagonista, el Google no nos da ninguna indicación, pero como creo que no es posible, en mi próximo viaje la buscaré.

Y, como dije al principio, espero colaboraciones. A ver quien es el primero que se anima.

12 de abril de 2012

ESTATUAS DE REYES XIII, Oriente, Ramiro II


La última estatua que encontramos en nuestro paseo pertenece a un monarca que, en principio, no iba a salir en mis novelas, pero que ahora, tras decidir escribir una última narrando el fin del reino de Asturias y el comienzo del de León, titulada, como ya dije, “El rey leproso”, si que aparecerá.
Los hijos de OrdoñoII, el monarca citado en la anterior entrada (Sancho Ordóñez, Alfonso IV, el monje y Ramiro II,) y los de Fruela II -El “rey leproso” de mis novelas­ (Alfonso, Ramiro y Ordoño) se disputan el trono leonés a la muerte de Fruela II, hermano y sucesor de Ordoño II.
Ramiro ayuda a su hermano Alfonso IV a arrebatar la corona al hijo de Fruela, Alfonso Froilaz (Que reinó tan brevemente que los historiadores no le otorgan ordinal), y, tras conseguirlo, gobierna en Portugal con el título de rey, al igual que el mayor de sus hermanos, Sancho Ordóñez, lo hace en Galicia, ambos subordinados al de León, el citado Alfonso IV, el monje.
A la muerte de su hermano Sancho Ramiro gobierna también en Galicia, y cuando Alfonso IV cae en una depresión a causa de la muerte de su esposa y se retira a un monasterio, Ramiro es coronado rey de León uniendo todos los territorios de su abuelo, Alfonso III, el magno.
Como rey, derrota en Simancas a Abderrahmán III y es considerado uno de los más importantes reyes leoneses; pero esto queda fuera del ámbito de mis novelas. Sin embargo su niñez y las luchas de sucesión sí que se tratarán en la citada novela “El rey leproso” (Que tardará unos cuatro años en publicarse, si es que llego a escribirla)

3 de abril de 2012

ESTATUAS DE REYES XII, Oriente, Ordoño II


La siguiente estatua que nos encontramos en nuestro deambular por la plaza de Oriente no pertenece a un rey de Asturias, sino de León. Pero como en su tiempo aún pervivía Asturias como reino semindependiente, vamos a hablar de él.
Ordoño II fue el segundo hijo de Alfonso III de Asturias, quizá el favorito. Su padre, para ampliar su educación, le envió a educarse en la corte de los Banu Qasi, ocasionales aliados del rey asturiano contra los emires cordobeses.
Cuando su hermano mayor, García se rebela contra su padre, Ordoño, al igual que sus otros hermanos se aprovecha de la situación y cuando Alfonso III abdica, reclama para sí el reino de Galicia, mientras que Fruela solicita el de Asturias. García I de León, que necesita el apoyo de sus hermanos, acepta, aunque mantiene una cierta preeminencia sobre los otros reinos.
A la muerte de García I, Ordoño II es proclamado rey de León y Galicia, y cundo, a su vez, fallece, la corona pasa, en vez de a sus hijos, a su hermano Fruela II que vuelve a unir el reino.
Y tras Fruela II hay unos años de confusiones con los hijos de ambos monarcas disputándose el trono (Alfonso Froilaz, Ramiro Froilaz y Ordoño Froilaz, hijos de Fruela y Ramiro II, Sancho Ordóñez y Alfonso IV, el monje, hijos de Ordoño II)
Ordoño II es considerado el primer rey de León, aunque ese privilegio corresponde al breve (cuatro años) reinado de su hermano García.
Ordoño, cuando rey de Galicia, ya se había distinguido en sus luchas contra los musulmanes saqueando Évora; luego, como rey de León, asoló las tierras de Mérida y Badajoz. Abderrahmán III, en represalia, envió un ejército hacia el norte que fue completamente derrotado por OrdoñoII en Castromoros (San Esteban de Gormaz). Esta victoria hizo que Sancho Garcés, rey de Pamplona, solicitase la ayuda del Leonés y juntos atacaron a los Banu Qasi conquistando Calahorra. Abderrahmán replicó enviando un nuevo ejército que infringió a los cristianos la severa derrota de Valdejunquera.
Pero Ordoño se rehizo organizando otras dos campañas, una por Guadalajara, y Jadraque que llegó cerca de Toledo, y otra por la Rioja, conquistando Nájera y dando muerte a Mohamed ibn Abdallah ibn Lubb de los Banu Qasi.
En mis novelas, Ordoño II sale en la ya escrita, pero aún no publicada “La Cruz de la Victoria”, sobre la vida de u padre, Alfonso III, y en la que aparece, en contraposición a su hermano García, como un príncipe serio y aplicado, deseoso de cumplir bien su misión.
Y, posiblemente, tenga un papel principal en la dedicada al último rey de Asturias, su hermano Fruela II, titulada “El rey leproso”, y que aún está en fase de documentación.

27 de marzo de 2012

ESTATUAS DE REYES XI, Oriente, Alfonso III


Continuando nuestro paseo por el costado norte de la Plaza de Oriente, y llegando ya casi a la calle de Bailén, nos encontramos con otro rey asturiano, uno de los más importantes. Se Trata de Alfonso III (848 - 912). Podría ser considerado como el último rey de Asturias, propiamente dicho, ya que sus sucesores trasladan la capital a León, (Y él mismo residió allí a menudo) y ésta dará nombre a todo el reino en lo sucesivo, y así lo consideré al principio en mi serie de novelas, aunque como con posterioridad, y dado que, en breves períodos de tiempo, Asturias pervivió como reino independiente o subordinado a León, he decidido no dar fin a la saga con este monarca, sino prolongarla un poco más para contar esos confusos momentos.
Alfonso III nace el año 848, cuando su abuelo Ramiro I es rey y su padre Ordoño I el príncipe heredero. Durante su infancia tiene lugar el primero de los ataques normados a las costas asturianas, siendo derrotados los invasores en Gijón y en La Coruña. Cuando muere su abuelo y Ordoño es proclamado rey, le encarga del gobierno de Galicia, tarea que le ocupa algunos años y en la que adquiere experiencia para cuando le corresponda asumir la corona, y en la que es asesorado por su tío Gatón, conde del Bierzo. Ya muy enfermo de gota Ordoño, los cristianos son derrotados por los musulmanes en la sangrienta batalla de la Hoz de la Morcuera, y a la muerte de Ordoño, el conde de Lugo, Forilán Bermúdez, le arrebata la corona, aunque al poco tiempo sus “fideles”, encabezados por su tío, Rodrigo, conde de Castilla, le reponen en el trono.
Casa con Jimena de Navarra, derrota a los musulmanes en la batalla de Polvoraria, expande el reino hasta más allá del Duero, fortifica León, funda Zamora, ordena elaborar la Cruz de la Victoria (Joya que, según la leyenda, recubre con oro y piedras preciosas la cruz que don Pelayo porta en Covadonga), símbolo de Asturias que dona a la Catedral de Oviedo, y manda redactar (o lo hace él mismo)la crónica que lleva su nombre en la que se recoge, de manera más o menos fidedigna, los hechos acontecidos en Asturias hasta su reinado.
Hacia el final de su vida tiene que sufrir la rebelión de sus hijos, y para evitar una guerra civil, abandona el poder que estos se reparten: el mayor, García I, rey de León (Para quien quiera saber algo más de este monarca, le remito a la 2ª de mis entradas sobre este tema), el segundo, Ordoño II, rey de Galicia y, a la muerte de su hermano, rey de León, y el tercero, Fruela II, rey de Asturias y a su vez, tras la muerte de Ordoño, rey de Asturias, Galicia y León, con lo que el reino se reúne de nuevo.
Aún tiene fuerzas para peregrinar a Santiago, y pedir permiso a su hijo García para acudir a defender a Zamora, atacada por los musulmanes; ciudad en la que muere en 912 a los 64 años.
En mis novelas, Alfonso III es el protagonista de la sexta, “LA CRUZ DE LA VICTORIA” en la que narro, de forma novelada, su extensa vida que marca el cenit del reino asturiano.

21 de marzo de 2012

ESTATUAS DE REYES X, Oriente, Wifredo “el velloso”


Realmente esta estatua no debería formar parte de las que comento como pertenecientes a los reyes asturianos protagonistas de mis novelas. Pero como ya he tratado algunas que solo aparecen en mis novelas tangencialmente y son ya pocas las estatuas que nos quedan por ver, dediquemos unas líneas a este personaje que, ni fue asturiano, ni fue rey, pero que algo(o m ucho) tuvo que ver con las historias que intento contar.
Wifredo “el velloso” o Guifré “el pilós” como se le conoce en Cataluña (840-897), fue conde de Barcelona, en unos tiempos revueltos en que los reyes francos nombraban y deponían a su antojo a los gobernantes de este lado de los Pirineos. Más después de él la dignidad de conde ya fue hereditaria y los soberanos francos se limitaban a aceptarla, por lo que se le considera el iniciador de la casa condal de Barcelona.
Aunque hay algunas dudas sobre sus orígenes, generalmente se le considera hijo de Sunifredo de Urgel, conde de Urgel y de la Cerdanya, quien, en el transcurso de las luchas dinásticas en el reino de los francos, entre Carlos el Calvo y Pipino II de Aquitania, tomó partido por el primero de ellos, mientras Bernardo de Septimania, conde de Barcelona, Gerona, Narbona y Tolosa defiende a Pipino. Cuando Carlos el Calvo derrota y hace ejecutar a Bernardo, concede todos sus condados, menos el de Tolosa, a Sunifredo. Pero el hijo de Bernardo, Guillermo de Tolosa, en el año 848, ataca a Sunifredo y a su hermano Sunyer, conde de Ampurias, les da muerte y se apodera de sus territorios en nombre de Pipino.
En el 870, Carlos el Calvo derrota definitivamente a Pipino y nombra conde de Urgel y Cerdanya a Wifredo, hijo de Sunifredo, y conde de Ampurias a su primo Sunyer II. Posteriormente, el concilio de Troyes (878) concede a Wifredo los condados de Barcelona, Osona, Gerona y Besalú, con lo que se establecen los cimientos de una Cataluña independiente, lo que ocurriría cuando las luchas dinásticas vuelven a imperar en el reino de los francos y Wifredo, al igual que el resto de condes del sur de los Pirineos, declinan tomar partido por uno u otro de los aspirantes.
En mis novelas Wifredo tiene una breve aparición en la aún no publicada “La Cruz de la Victoria”, cuando es derrotado y muerto, en el año 897, por el último de los Banu Qasi, Lubb ibn Mohamed, ante Barcelona.

9 de marzo de 2012

ESTATUAS DE REYES IX, Oriente, Ordoño I


Una vez acabado el recorrido por el lado sur de la Plaza de Oriente, volví sobre mis pasos (o, al menos, eso creo, porque hice ese recorrido antes del verano y estoy escribiendo de memoria, ya que no tomé apuntes de ello), pasando por delante del Teatro Real hasta llegar al lado norte. Allí, la primera de las estatuas que la bordean ya nos lleva de nuevo al Universo de mis novelas. Se trata de Ordoño I, undécimo rey de Asturias.
Con Ordoño I se consolida la rama cántabra de los reyes asturianos y la sucesión hereditaria patrilineal. Recordemos:
A PELAYO le sucede, por herencia o por elección, su hijo FAVILA. A éste, su cuñado ALFONSO I (Posiblemente por elección de los nobles) Alfonso era, al igual que su hermano menor Fruela “el mayor” (llamado así, a pesar de ser más joven que Alfonso), para distinguirlo de su sobrino Fruela I), hijo de Pedro, duque de Cantabria, descendiente a su vez del linaje de los reyes godos.
A ALFONSO I le sucede su hijo mayor, FRUELA I, por herencia, pero posiblemente con oposición de gran parte de los nobles, pues tras una disputa con su hermano Vimara, en la que éste muere, FRUELA I es asesinado por los nobles que eligen como rey al hijo primogénito de Fruela, “el mayor”, AURELIO I.
A AURELIO I le sucede, por elección de los nobles, SILO I, esposo de la hija de ALFONSO I, Adosinda. (Parece que hay dos facciones que se disputan el trono y lo consiguen de forma alternativa, los descendientes de ALFONSO I y los de su hermano, Fruela, “el mayor”), a SILO I, también por elección, el bastardo de ALFONSO I, MAUREGATO, y a éste último, el segundo hijo de Fruela “el mayor”, BERMUDO I “el diácono”. Cuando “BERMUDO I renuncia al trono, la elección recae en el hijo de FRUELA I, ALFONSO II “el casto”, nieto de ALFONSO I.
Tras el largo reinado de ALFONSO II, a su muerte se disputan el trono dos aspirantes: Nepociano, cuñado del rey difunto y RAMIRO I, hijo de BERMUDO I y nieto, por tanto, de Fruela”el mayor”. Extinguidos ya los descendientes de Alfonso I, y, por tanto, de Pelayo, su suegro (Aunque en mis novelas guardo sorpresas, absolutamente ficticias, sobre este hecho), ya la corona no abandonará las sienes de los descendientes de Fruela “el mayor”.
El hijo de RAMIRO I, ORDOÑO I, el rey que aparece en la estatua de la que tratamos, consolidó el reino, repobló la meseta norte e hizo avanzar la frontera entre su reino y los dominios musulmanes hasta la línea del Duero.
Tras su muerte, y ya sin intervención de los nobles, la corona pasa directamente a su hijo ALFONSO III., quien ve cómo toma forma el concepto patrimonial del reino, pues ya antes de su muerte sus hijos, GARCÍA I, ORDOÑO II, y FRUELA II se reparten el reino (León, Galicia y Asturias), aunque sus muertes sucesivas hacen que de nuevo se reúna, aunque ya con León como sede principal.
En mis novelas, Ordoño I aparece como protagonista principal en la primera parte de “LA CRUZ DE LA VICTORIA”, ya como hijo y heredero de su padre, Ramiro I, ya como rey, al que los historiadores dieron el sobrenombre de “el prudente”, gobernando con sabiduría apoyado en su hermano Gatón, conde del Bierzo y en su primo Rodrigo, conde de Castilla, personajes ambos reales, aunque su parentesco con el rey puede no ser exacto. Y dejando el reino, a su muerte, a su hijo Alfonso III, protagonista de la segunda parte de la novela citada.

4 de marzo de 2012

ESTATUAS DE REYES VIII, Oriente, Wamba


Una vez hecho el paréntesis, que aprovechamos para asimilar la figura de don Pelayo, volvemos a la serie de estatuas de la Plaza de Oriente, para, una vez que las hayamos acabado (ya falta poco), volver a hablar de las novelas, tanto de las ya publicadas, como de las que las van a seguir.
Siguiendo nuestro recorrido por el lado sur de la plaza, y ya llegando a la calle de Bailén, nos encontramos con otro monarca, visigodo esta vez, que tiene relación (aunque lejana) con mis novelas. Wamba fue rey de los godos desde el año 672 al 680 d.C. /esto es, más de veinte años antes de la primera escena de PELAYO,REY. ¿Por qué entonces le incluyo en esta lista?
Una de las premisas de lo sucedido en los últimos años del reino godo de Toledo es la lucha por el poder entre dos facciones enfrentadas de los nobles. Y en el reinado de Wamba fue cuando se agudizaron. El rey que nos ocupa fue elegido por los nobles a la muerte de Recesvinto. Pero nobles de la facción opuesta le narcotizaron, le tonsuraron (motivo, en aquella época, que imposibilitaba para reinar) y le obligaron a renunciar.
Le sucedió Ervigio (rey 680-687), nieto de Chindasvinto y cabeza de la conjura que depuso a Wamba. Intentando conciliarse con la facción que había apoyado a su antecesor, casó a su hija Cixilona con Egica, sobrino de Wamba, y le nombró sucesor, haciéndole jurar que no tomaría represalias contra su familia.
Egica (rey 687-702) ya sale en mis novelas, pues durante su reinado, su hijo Witiza asesinó “por causa de una mujer” (según dicen las crónicas asturianas) a Fafila, el padre de Pelayo, acción con la que comienza mi novela PELAYO, REY. Y, naturalmente, no cumplió el juramento hecho a su suegro y postergó a los descendientes de Chindasvinto a favor de los de Wamba.
Le sucedió su hijo Witiza, ( rey 702 – 710) quien no fue elegido por los nobles, sino designado por su padre quien le asoció al trono dos años antes de su muerte. Durante este reinado, según se narra en la novela citada, de nuevo los descendientes de Chindasvinto (entre ellos el propio Pelayo) son postergados y se crea un grupo de descontentos en torno al poderoso duque de la Bética, Rodrigo (También bisnieto de Chindasvinto) que, a la muerte de Witiza y, ante el intento de perpetuar la dinastía de los descendientes de Wamba en el primogénito del fallecido, Achila, eligen a Rodrigo como rey, desembocando en una guerra civil, ganada por Rodrigo, pero que, a la postre, fue una de las causas de la invasión musulmana del año 711.
Así que ese es el motivo de incluir la estatua de Wamba en esta lista.
Y otras curiosidades. A pesar de ser un nombre poco común, nos encontramos con la palabra Wamba en otras ocasiones:
Hay un pueblo en Valladolid con ese nombre. Anteriormente se llamaba Gérticos, pero allí fue proclamado rey Wamba y desde entonces fue conocido así.
La mayor de las campanas de la catedral de Oviedo.
Una marca de calzados, y, por extensión, así se denominaba hace años a las zapatillas con suela de goma. (Los que tengan mi edad se acordarán de ello).
Varios nombre congoleños (que no tienen nada que ver con nuestras historias)
Y varios más. Si alguien se aburre, puede buscarlos y comentarlos aquí. (podría ser un motivo para hacer algún comentario)