12 de abril de 2012

ESTATUAS DE REYES XIII, Oriente, Ramiro II


La última estatua que encontramos en nuestro paseo pertenece a un monarca que, en principio, no iba a salir en mis novelas, pero que ahora, tras decidir escribir una última narrando el fin del reino de Asturias y el comienzo del de León, titulada, como ya dije, “El rey leproso”, si que aparecerá.
Los hijos de OrdoñoII, el monarca citado en la anterior entrada (Sancho Ordóñez, Alfonso IV, el monje y Ramiro II,) y los de Fruela II -El “rey leproso” de mis novelas­ (Alfonso, Ramiro y Ordoño) se disputan el trono leonés a la muerte de Fruela II, hermano y sucesor de Ordoño II.
Ramiro ayuda a su hermano Alfonso IV a arrebatar la corona al hijo de Fruela, Alfonso Froilaz (Que reinó tan brevemente que los historiadores no le otorgan ordinal), y, tras conseguirlo, gobierna en Portugal con el título de rey, al igual que el mayor de sus hermanos, Sancho Ordóñez, lo hace en Galicia, ambos subordinados al de León, el citado Alfonso IV, el monje.
A la muerte de su hermano Sancho Ramiro gobierna también en Galicia, y cuando Alfonso IV cae en una depresión a causa de la muerte de su esposa y se retira a un monasterio, Ramiro es coronado rey de León uniendo todos los territorios de su abuelo, Alfonso III, el magno.
Como rey, derrota en Simancas a Abderrahmán III y es considerado uno de los más importantes reyes leoneses; pero esto queda fuera del ámbito de mis novelas. Sin embargo su niñez y las luchas de sucesión sí que se tratarán en la citada novela “El rey leproso” (Que tardará unos cuatro años en publicarse, si es que llego a escribirla)

3 de abril de 2012

ESTATUAS DE REYES XII, Oriente, Ordoño II


La siguiente estatua que nos encontramos en nuestro deambular por la plaza de Oriente no pertenece a un rey de Asturias, sino de León. Pero como en su tiempo aún pervivía Asturias como reino semindependiente, vamos a hablar de él.
Ordoño II fue el segundo hijo de Alfonso III de Asturias, quizá el favorito. Su padre, para ampliar su educación, le envió a educarse en la corte de los Banu Qasi, ocasionales aliados del rey asturiano contra los emires cordobeses.
Cuando su hermano mayor, García se rebela contra su padre, Ordoño, al igual que sus otros hermanos se aprovecha de la situación y cuando Alfonso III abdica, reclama para sí el reino de Galicia, mientras que Fruela solicita el de Asturias. García I de León, que necesita el apoyo de sus hermanos, acepta, aunque mantiene una cierta preeminencia sobre los otros reinos.
A la muerte de García I, Ordoño II es proclamado rey de León y Galicia, y cundo, a su vez, fallece, la corona pasa, en vez de a sus hijos, a su hermano Fruela II que vuelve a unir el reino.
Y tras Fruela II hay unos años de confusiones con los hijos de ambos monarcas disputándose el trono (Alfonso Froilaz, Ramiro Froilaz y Ordoño Froilaz, hijos de Fruela y Ramiro II, Sancho Ordóñez y Alfonso IV, el monje, hijos de Ordoño II)
Ordoño II es considerado el primer rey de León, aunque ese privilegio corresponde al breve (cuatro años) reinado de su hermano García.
Ordoño, cuando rey de Galicia, ya se había distinguido en sus luchas contra los musulmanes saqueando Évora; luego, como rey de León, asoló las tierras de Mérida y Badajoz. Abderrahmán III, en represalia, envió un ejército hacia el norte que fue completamente derrotado por OrdoñoII en Castromoros (San Esteban de Gormaz). Esta victoria hizo que Sancho Garcés, rey de Pamplona, solicitase la ayuda del Leonés y juntos atacaron a los Banu Qasi conquistando Calahorra. Abderrahmán replicó enviando un nuevo ejército que infringió a los cristianos la severa derrota de Valdejunquera.
Pero Ordoño se rehizo organizando otras dos campañas, una por Guadalajara, y Jadraque que llegó cerca de Toledo, y otra por la Rioja, conquistando Nájera y dando muerte a Mohamed ibn Abdallah ibn Lubb de los Banu Qasi.
En mis novelas, Ordoño II sale en la ya escrita, pero aún no publicada “La Cruz de la Victoria”, sobre la vida de u padre, Alfonso III, y en la que aparece, en contraposición a su hermano García, como un príncipe serio y aplicado, deseoso de cumplir bien su misión.
Y, posiblemente, tenga un papel principal en la dedicada al último rey de Asturias, su hermano Fruela II, titulada “El rey leproso”, y que aún está en fase de documentación.

27 de marzo de 2012

ESTATUAS DE REYES XI, Oriente, Alfonso III


Continuando nuestro paseo por el costado norte de la Plaza de Oriente, y llegando ya casi a la calle de Bailén, nos encontramos con otro rey asturiano, uno de los más importantes. Se Trata de Alfonso III (848 - 912). Podría ser considerado como el último rey de Asturias, propiamente dicho, ya que sus sucesores trasladan la capital a León, (Y él mismo residió allí a menudo) y ésta dará nombre a todo el reino en lo sucesivo, y así lo consideré al principio en mi serie de novelas, aunque como con posterioridad, y dado que, en breves períodos de tiempo, Asturias pervivió como reino independiente o subordinado a León, he decidido no dar fin a la saga con este monarca, sino prolongarla un poco más para contar esos confusos momentos.
Alfonso III nace el año 848, cuando su abuelo Ramiro I es rey y su padre Ordoño I el príncipe heredero. Durante su infancia tiene lugar el primero de los ataques normados a las costas asturianas, siendo derrotados los invasores en Gijón y en La Coruña. Cuando muere su abuelo y Ordoño es proclamado rey, le encarga del gobierno de Galicia, tarea que le ocupa algunos años y en la que adquiere experiencia para cuando le corresponda asumir la corona, y en la que es asesorado por su tío Gatón, conde del Bierzo. Ya muy enfermo de gota Ordoño, los cristianos son derrotados por los musulmanes en la sangrienta batalla de la Hoz de la Morcuera, y a la muerte de Ordoño, el conde de Lugo, Forilán Bermúdez, le arrebata la corona, aunque al poco tiempo sus “fideles”, encabezados por su tío, Rodrigo, conde de Castilla, le reponen en el trono.
Casa con Jimena de Navarra, derrota a los musulmanes en la batalla de Polvoraria, expande el reino hasta más allá del Duero, fortifica León, funda Zamora, ordena elaborar la Cruz de la Victoria (Joya que, según la leyenda, recubre con oro y piedras preciosas la cruz que don Pelayo porta en Covadonga), símbolo de Asturias que dona a la Catedral de Oviedo, y manda redactar (o lo hace él mismo)la crónica que lleva su nombre en la que se recoge, de manera más o menos fidedigna, los hechos acontecidos en Asturias hasta su reinado.
Hacia el final de su vida tiene que sufrir la rebelión de sus hijos, y para evitar una guerra civil, abandona el poder que estos se reparten: el mayor, García I, rey de León (Para quien quiera saber algo más de este monarca, le remito a la 2ª de mis entradas sobre este tema), el segundo, Ordoño II, rey de Galicia y, a la muerte de su hermano, rey de León, y el tercero, Fruela II, rey de Asturias y a su vez, tras la muerte de Ordoño, rey de Asturias, Galicia y León, con lo que el reino se reúne de nuevo.
Aún tiene fuerzas para peregrinar a Santiago, y pedir permiso a su hijo García para acudir a defender a Zamora, atacada por los musulmanes; ciudad en la que muere en 912 a los 64 años.
En mis novelas, Alfonso III es el protagonista de la sexta, “LA CRUZ DE LA VICTORIA” en la que narro, de forma novelada, su extensa vida que marca el cenit del reino asturiano.

21 de marzo de 2012

ESTATUAS DE REYES X, Oriente, Wifredo “el velloso”


Realmente esta estatua no debería formar parte de las que comento como pertenecientes a los reyes asturianos protagonistas de mis novelas. Pero como ya he tratado algunas que solo aparecen en mis novelas tangencialmente y son ya pocas las estatuas que nos quedan por ver, dediquemos unas líneas a este personaje que, ni fue asturiano, ni fue rey, pero que algo(o m ucho) tuvo que ver con las historias que intento contar.
Wifredo “el velloso” o Guifré “el pilós” como se le conoce en Cataluña (840-897), fue conde de Barcelona, en unos tiempos revueltos en que los reyes francos nombraban y deponían a su antojo a los gobernantes de este lado de los Pirineos. Más después de él la dignidad de conde ya fue hereditaria y los soberanos francos se limitaban a aceptarla, por lo que se le considera el iniciador de la casa condal de Barcelona.
Aunque hay algunas dudas sobre sus orígenes, generalmente se le considera hijo de Sunifredo de Urgel, conde de Urgel y de la Cerdanya, quien, en el transcurso de las luchas dinásticas en el reino de los francos, entre Carlos el Calvo y Pipino II de Aquitania, tomó partido por el primero de ellos, mientras Bernardo de Septimania, conde de Barcelona, Gerona, Narbona y Tolosa defiende a Pipino. Cuando Carlos el Calvo derrota y hace ejecutar a Bernardo, concede todos sus condados, menos el de Tolosa, a Sunifredo. Pero el hijo de Bernardo, Guillermo de Tolosa, en el año 848, ataca a Sunifredo y a su hermano Sunyer, conde de Ampurias, les da muerte y se apodera de sus territorios en nombre de Pipino.
En el 870, Carlos el Calvo derrota definitivamente a Pipino y nombra conde de Urgel y Cerdanya a Wifredo, hijo de Sunifredo, y conde de Ampurias a su primo Sunyer II. Posteriormente, el concilio de Troyes (878) concede a Wifredo los condados de Barcelona, Osona, Gerona y Besalú, con lo que se establecen los cimientos de una Cataluña independiente, lo que ocurriría cuando las luchas dinásticas vuelven a imperar en el reino de los francos y Wifredo, al igual que el resto de condes del sur de los Pirineos, declinan tomar partido por uno u otro de los aspirantes.
En mis novelas Wifredo tiene una breve aparición en la aún no publicada “La Cruz de la Victoria”, cuando es derrotado y muerto, en el año 897, por el último de los Banu Qasi, Lubb ibn Mohamed, ante Barcelona.

9 de marzo de 2012

ESTATUAS DE REYES IX, Oriente, Ordoño I


Una vez acabado el recorrido por el lado sur de la Plaza de Oriente, volví sobre mis pasos (o, al menos, eso creo, porque hice ese recorrido antes del verano y estoy escribiendo de memoria, ya que no tomé apuntes de ello), pasando por delante del Teatro Real hasta llegar al lado norte. Allí, la primera de las estatuas que la bordean ya nos lleva de nuevo al Universo de mis novelas. Se trata de Ordoño I, undécimo rey de Asturias.
Con Ordoño I se consolida la rama cántabra de los reyes asturianos y la sucesión hereditaria patrilineal. Recordemos:
A PELAYO le sucede, por herencia o por elección, su hijo FAVILA. A éste, su cuñado ALFONSO I (Posiblemente por elección de los nobles) Alfonso era, al igual que su hermano menor Fruela “el mayor” (llamado así, a pesar de ser más joven que Alfonso), para distinguirlo de su sobrino Fruela I), hijo de Pedro, duque de Cantabria, descendiente a su vez del linaje de los reyes godos.
A ALFONSO I le sucede su hijo mayor, FRUELA I, por herencia, pero posiblemente con oposición de gran parte de los nobles, pues tras una disputa con su hermano Vimara, en la que éste muere, FRUELA I es asesinado por los nobles que eligen como rey al hijo primogénito de Fruela, “el mayor”, AURELIO I.
A AURELIO I le sucede, por elección de los nobles, SILO I, esposo de la hija de ALFONSO I, Adosinda. (Parece que hay dos facciones que se disputan el trono y lo consiguen de forma alternativa, los descendientes de ALFONSO I y los de su hermano, Fruela, “el mayor”), a SILO I, también por elección, el bastardo de ALFONSO I, MAUREGATO, y a éste último, el segundo hijo de Fruela “el mayor”, BERMUDO I “el diácono”. Cuando “BERMUDO I renuncia al trono, la elección recae en el hijo de FRUELA I, ALFONSO II “el casto”, nieto de ALFONSO I.
Tras el largo reinado de ALFONSO II, a su muerte se disputan el trono dos aspirantes: Nepociano, cuñado del rey difunto y RAMIRO I, hijo de BERMUDO I y nieto, por tanto, de Fruela”el mayor”. Extinguidos ya los descendientes de Alfonso I, y, por tanto, de Pelayo, su suegro (Aunque en mis novelas guardo sorpresas, absolutamente ficticias, sobre este hecho), ya la corona no abandonará las sienes de los descendientes de Fruela “el mayor”.
El hijo de RAMIRO I, ORDOÑO I, el rey que aparece en la estatua de la que tratamos, consolidó el reino, repobló la meseta norte e hizo avanzar la frontera entre su reino y los dominios musulmanes hasta la línea del Duero.
Tras su muerte, y ya sin intervención de los nobles, la corona pasa directamente a su hijo ALFONSO III., quien ve cómo toma forma el concepto patrimonial del reino, pues ya antes de su muerte sus hijos, GARCÍA I, ORDOÑO II, y FRUELA II se reparten el reino (León, Galicia y Asturias), aunque sus muertes sucesivas hacen que de nuevo se reúna, aunque ya con León como sede principal.
En mis novelas, Ordoño I aparece como protagonista principal en la primera parte de “LA CRUZ DE LA VICTORIA”, ya como hijo y heredero de su padre, Ramiro I, ya como rey, al que los historiadores dieron el sobrenombre de “el prudente”, gobernando con sabiduría apoyado en su hermano Gatón, conde del Bierzo y en su primo Rodrigo, conde de Castilla, personajes ambos reales, aunque su parentesco con el rey puede no ser exacto. Y dejando el reino, a su muerte, a su hijo Alfonso III, protagonista de la segunda parte de la novela citada.

4 de marzo de 2012

ESTATUAS DE REYES VIII, Oriente, Wamba


Una vez hecho el paréntesis, que aprovechamos para asimilar la figura de don Pelayo, volvemos a la serie de estatuas de la Plaza de Oriente, para, una vez que las hayamos acabado (ya falta poco), volver a hablar de las novelas, tanto de las ya publicadas, como de las que las van a seguir.
Siguiendo nuestro recorrido por el lado sur de la plaza, y ya llegando a la calle de Bailén, nos encontramos con otro monarca, visigodo esta vez, que tiene relación (aunque lejana) con mis novelas. Wamba fue rey de los godos desde el año 672 al 680 d.C. /esto es, más de veinte años antes de la primera escena de PELAYO,REY. ¿Por qué entonces le incluyo en esta lista?
Una de las premisas de lo sucedido en los últimos años del reino godo de Toledo es la lucha por el poder entre dos facciones enfrentadas de los nobles. Y en el reinado de Wamba fue cuando se agudizaron. El rey que nos ocupa fue elegido por los nobles a la muerte de Recesvinto. Pero nobles de la facción opuesta le narcotizaron, le tonsuraron (motivo, en aquella época, que imposibilitaba para reinar) y le obligaron a renunciar.
Le sucedió Ervigio (rey 680-687), nieto de Chindasvinto y cabeza de la conjura que depuso a Wamba. Intentando conciliarse con la facción que había apoyado a su antecesor, casó a su hija Cixilona con Egica, sobrino de Wamba, y le nombró sucesor, haciéndole jurar que no tomaría represalias contra su familia.
Egica (rey 687-702) ya sale en mis novelas, pues durante su reinado, su hijo Witiza asesinó “por causa de una mujer” (según dicen las crónicas asturianas) a Fafila, el padre de Pelayo, acción con la que comienza mi novela PELAYO, REY. Y, naturalmente, no cumplió el juramento hecho a su suegro y postergó a los descendientes de Chindasvinto a favor de los de Wamba.
Le sucedió su hijo Witiza, ( rey 702 – 710) quien no fue elegido por los nobles, sino designado por su padre quien le asoció al trono dos años antes de su muerte. Durante este reinado, según se narra en la novela citada, de nuevo los descendientes de Chindasvinto (entre ellos el propio Pelayo) son postergados y se crea un grupo de descontentos en torno al poderoso duque de la Bética, Rodrigo (También bisnieto de Chindasvinto) que, a la muerte de Witiza y, ante el intento de perpetuar la dinastía de los descendientes de Wamba en el primogénito del fallecido, Achila, eligen a Rodrigo como rey, desembocando en una guerra civil, ganada por Rodrigo, pero que, a la postre, fue una de las causas de la invasión musulmana del año 711.
Así que ese es el motivo de incluir la estatua de Wamba en esta lista.
Y otras curiosidades. A pesar de ser un nombre poco común, nos encontramos con la palabra Wamba en otras ocasiones:
Hay un pueblo en Valladolid con ese nombre. Anteriormente se llamaba Gérticos, pero allí fue proclamado rey Wamba y desde entonces fue conocido así.
La mayor de las campanas de la catedral de Oviedo.
Una marca de calzados, y, por extensión, así se denominaba hace años a las zapatillas con suela de goma. (Los que tengan mi edad se acordarán de ello).
Varios nombre congoleños (que no tienen nada que ver con nuestras historias)
Y varios más. Si alguien se aburre, puede buscarlos y comentarlos aquí. (podría ser un motivo para hacer algún comentario)

22 de febrero de 2012

OTROS TEMAS

Aunque la mayor parte de lo que he escrito y, por supuesto, todo lo publicado hasta el momento, pertenece a una serie de novelas sobre los reyes asturianos, eso no quiere decir que no haya probado otros temas. Y no sé si me defiendo con bastante soltura narrando aventuras que tengan como lugar geográfico mi querida tierra asturiana y como marco temporal los primeros años de la Reconquista (eso lo tendrán que decir mis lectores), pero lo que sí es seguro es en cualquier otro tema o estilo me encuentro mucho más incómodo.
No obstante, algunos intentos sí que he hecho y seguiré haciendo de explorar otros caminos, y aquí va la relación de los comenzados, acabados o previstos.

1ª.- “LA MEDALLA OLÍMPICA”. Novela (totalmente de ficción) sobre la supuesta medalla que consiguió Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa en los Juegos de París de 1900, que el Comité Olímpico Español reclama y que el Comité Olímpico Internacional no reconoce. La acción transcurre casi totalmente en la época actual, y temo que se me nota demasiado la dificultad que tengo para describir con verosimilitud las relaciones románticas de los jóvenes hoy en día, y las situaciones de intriga. Será publicada, D.m. por la editorial TEMPERLEY esta primavera.
Y si alguien tiene interés en saber lo que ocurrió en la realidad con la citada “medalla”, le recomiendo el trabajo de Fernando Arrechea, “1900 LA PRIMERA AVENTURA OLÍMPICA ESPAÑOLA”, disponible en BUBOK.

2ª.- “BOANERGES”. Una novela sobre la vida del apóstol Santiago. Comenzada hace ocho años y postergada en numerosas ocasiones para terminar las que correspondían de la serie asturiana. Se encuentra en estos momentos a medio hacer, pero en cuanto termine “LA ESTIRPE DE LOS REYES”, me pondré con ella. Mi deseo es que vea la luz el año próximo, a la vez que “LA CRUZ DE LOS ÁNGELES”

3ª.- “GAUZÓN”. Sobre la vida de este héroe astur legendario que luchó contra el poderoso imperio romano. No he pasado del estado de “toma de datos” y “esquema”, pero confío poder tenerla para 2014, a la vez que “LA CRUZ DE LA VICTORIA”

4º.- “LA CAIDA” Una atrevida incursión en la ciencia ficción, que he comenzado varias veces y he tirado a la basura otras tantas. Trata sobre las paradojas del viaje intertemporal y, a la vez, sobre la situación social y política actual. ¿Seré capaz de escribirla para 2015?

Todo esto, siempre que tenga tiempo para escribir algo, además de terminar las inconclusas de la serie histórica.

Y si alguno de mis lectores se toma esto como una amenaza, le comprendo perfectamente.

16 de febrero de 2012

SITUACIÓN ACTUAL

Hagamos de nuevo una pausa en la serie de entradas dedicadas a las estatuas de reyes existentes en los parques madrileños, en honor al iniciador de la reconquista y primer protagonista de estas novelas, don Pelayo, del que hablamos en la última entrada y repasemos la situación actual de mis novelas:

1ª.- PELAYO, REY: Editada por IMÁGICA EDICIONES, ALBERTO SANTOS, primera edición en tapa dura en 2004 (agotada); segunda edición en tapa blanda en 2006; 3ª edición, también en tapa blanda con solapa, en 2008; Editada también por el CÍRCULO DE LECTORES en 2007. Próximamente (Para la primavera) EDITORIAL SAPERE AUDE la sacará en edición digital.

2ª.- LA MURALLA ESMERALDA: Editada en 2011 por EDITORIAL SAPERE AUDE en edición impresa y digital.

3ª.- EL MULADÍ: Se publicará en la próxima primavera por EDITORIAL SAPERE AUDE, también en edición impresa y digital. Cuando sepa si se va a hacer alguna presentación y donde, lo comunicaré en este blog, en mi página de Facebook (Pelayo rey) y por e-mail a mis contactos.

4ª.- LA CRUZ DE LOS ÁNGELES: Escrita y registrada desde 2004, tengo previsto que se publique en la primavera de 2013, aunque quizá pueda adelantarse algo.

5ª.- LA ESTIRPE DE LOS REYES: En proceso de creación desde el verano. Si todo transcurre como espero, se concluirá en el próximo verano, de 2012, y se publicará en otoño de 2013, o en la primavera de ese año, si se adelanta la anterior.

6ª.- LA CRUZ DE LA VICTORIA: Escrita y registrada desde 2008. Está previsto que se publique en la primavera de 2014

7ª.- LOS MOZÁRABES: Escrita en casi su totalidad desde 2009. Ha postergado su conclusión a la espera de que se termine La estirpe de los reyes, por si hay que cambiar algo. Posiblemente se publique en otoño de 2014.

8ª.- EL REY LEPROSO: (Título provisional). De momento es solo un proyecto sobre el fin del reino de Asturias y su integración definitiva en el de León. Solo comenzaré a trabajar en ella cuando termine, no solo las anteriores, sino otras sobre otros temas que también están a medias y de las que hablaré en la próxima entrada.

14 de febrero de 2012

ESTATUAS DE REYES VII, Oriente, Don Pelayo


Ha valido la pena esperar, pues la siguiente estatua que nos encontramos en nuestro caminar por el costado sur de la Plaza de Oriente, rumbo a la calle de Bailén y al Palacio Real, es la del fundador del Reino Asturiano, origen de la serie de novelas que estamos tratando y protagonista de la primera de ellas, “PELAYO, REY”.
En la foto podemos ver que va tocado con un casco (al igual que la mayor parte d elos anteriores) romano, improbable en su tiempo; lleva en su mano derecha un bastón de mando (también podría ser un rollo de edictos o leyes) que, posiblemente, le hizo menos falta que la espada que asoma debajo de su manto.
En la realidad es poco lo que se sabe a ciencia cierta de este personaje, del que algunos historiadores (pocos) dudan incluso de su existencia real. Lo que nos han trasmitido las crónicas asturianas, escritas en tiempos de Alfonso III (por encargo, inspiradas o, incluso, redactadas por ese mismo monarca) no tiene demasiada garantía de ser verdad (aunque tampoco de no serlo), y según ellas, Pelayo era un godo de sangre noble, espatario (guardia personal) del anterior rey don Rodrigo, y, a lo que parece, emparentado con éste o con sus antecesores.
Y en las crónicas musulmanas, encontramos a un cierto “belay, el rumí”, que, al mando de unos pocos seguidores, se rebeló contra los emires cordobeses, rebelión que, según dichas crónicas, apenas fue tenida en cuenta pues solo se trataba de “treinta asnos salvajes” que solo podían alimentarse de la miel de las abejas silvestres.
Fuera como fuese, un noble godo o un caudillo de los astures, Pelayo se liberó del poder islámico y organizó al norte de la cordillera cantábrica un reino cristiano que fue la causa de que, siete siglos después, los musulmanes se vieran obligados a cruzar de nuevo el estrecho, esta vez de norte a sur y España recuperase su unidad y su religión.
En mi novela, “PELAYO, REY”, hago que nuestro protagonista sea, en efecto, descendiente del rey godo Chindasvinto y narro sus aventuras (basadas en lo que de él cuentan las crónicas), al lado de su fiel amigo Julián (joven hispanorromano, personaje de ficción), desde que, muy joven, sufre la pérdida de su padre, asesinado por orden del anterior monarca, Witiza; luego ayuda a su pariente, Rodrigo, a conseguir el trono, ocupa cargos de importancia en la corte toledana, sufre, al lado del rey, la derrota del Guadalete, que causa la muerte de éste y la conquista musulmana, se refugia en Asturias donde, tras contraer matrimonio con la hija de un jefe astur (de su esposa, Gaudiosa, solo se sabe con certeza su nombre, así que esta ficción, aunque improbable, no es imposible) se convierte en njefe de la rebelión contra el emir de Córdoba que culmina en la victoria de Covadonga y en la proclamación de Pelayo como primer rey de Asturias.
Y en la segunda novela, “LA MURALLA ESMERALDA” (Editada por SAPERE AUDE, mientras que la anterior lo fue por IMAGICA EDICIONES, aunque próximamente SAPRE AUDE la publicará en edición digital), narro el resto de la vida de Pelayo (de la que nada se sabe), mientras sus hijos Favila y Hermesinda, los hijos de Pedro de Cantabria, Alfonso (el futuro Alfonso I, por su matrimonio con la hija del monarca) y Fruela “el mayor”, y otros jóvenes de la nobleza, crecen y se educan en Cangas de Onís, bajo la tutela del rey, preparándose para sucederle.

2 de febrero de 2012

Retomando la actividad

Más de un mes sin hacer ninguna entrada en el blog es algo grave y que me avergüenza. Pero así ha sido. Y no sabría explicar muy bien las razones, pues a mí mismo se me escapan. En fin, lo hecho, hecho está, y vamos a intentar retomar esta actividad, para mí tan gratificante.
Dejo para la próxima entrada volver al inacabado tema der las estatuas, y me limitaré a contar como van progresando mis novelas. La verdad es que no mucho, pues de repente me dio el capricho (me había ocurrido por primera vez hace bastantes años, pero hasta hoy había resistido la tentación) de convertir mi primera novela, pelayo, rey, en un musical, zarzuela, opereta o algo así. Intento imprudente, atrevido, ilógico, y cualquier otro adjetivo que se les ocurra para alguien que, aparte de no haber estudiado nunca ni tener los menores conocimientos de música, tiene la "cualidad" de poseer un oído incapaz de distinguir una nota de otra.
Pero, a principios de año, en uno de los paseos matutinos que doy a nuestro perro Ugo, de repente, me vino a la cabeza la obra entera. ¡De golpe! Y cuando digo entera, es entera. Argumento, distribución en actos, texto, letras de canciones, incluso, con mis limitaciones, melodías de las mismas, decorados, vestuarios... ¡Todo! Como en un flash. Y he`pasado este mes poniendo todo eso por escrito, antes de olvidarlo. Ahora solo falta escribir la música, para lo que pediré ayuda, o bien, me decidiré a aprender a hacerlo yo. Ya veremos.
Por otro lado, tanto la siguiente novela "El Muladí", como la otra que no pertenece a esta serie, "La medalla olímpica" ya están en camino de editarse para la primavera. También hablaremos proximamente de ellas.