2 de diciembre de 2010

SEGUNDA NOVELA; PLANIFICACIÓN III (Los viajeros II)

Retomamos el hilo de la segunda novela y, dentro de ella, de las peripecias de los viajeros.
Les habíamos dejado en Córdoba, capital del emirato islámico y donde habían intervenido, a su pesar, en las luchas internas entre qaysíes y kelbíes. La misión que les había encargado su rey ya estaba cumplida y solo quedaba volver para informar de todo lo averiguado. Pero debido a esa intervención, la vuelta resultaba complicada. Uno de ellos estaba encarcelado, otro no podía dejar su “tapadera” de servidor de un noble musulmán sin desvelar el verdadero carácter de su misión, y el tercero no sabía qué hacer, si seguir intentando ayudar a sus compañeros, poniendo en peligro el resultado de la misión, o abandonarlos para cumplirla.
Todo esto no sucedía solo por el devenir lógico de la trama, sino porque en esos tiempos estaban sucediendo cosas en otras partes del mundo que estaba interesado en contar y procuré ingeniármelas para que los protagonistas tuvieran ocasión de ser testigos de ellas.
Y también porque hacía poco que había acabado otra de mis novelas, “El muladí” (tercera, tanto en el orden en que fueron escritas, como en su lugar cronológico en el devenir de la historia, aunque en su elaboración le precedió “La Cruz de los Ángeles” y en la historia sus sucesos ocurren justo después de la que estamos tratando ahora) y en ella el protagonista intentaba volver junto a su amada, lo que era impedido una y otra vez por las mil calamidades que el autor de la novela le hacía sufrir. Este recurso me había satisfecho bastante (debo tener un lado sádico) y decidí volver a emplearlo en la historia actual.
Sea por uno u otro motivo, o por ambos a la vez, las circunstancias separan a nuestros protagonistas, Julián es llevado a Egipto, donde es testigo (y los lectores con él) de una escena relatada con todo lujo de detalles por el “Ajbar Machmua” en la traducción de Lafuente Alcántara, en la que se pone de manifiesto como el sentimiento de lealtad hacia su jefe o patrón es consustancial al espíritu islámico (no todo iban a ser críticas hacia esa sociedad) y que aquí intentaremos resumir: Un árabe, de nombre Al Hadjjad, había alcanzado gran poder como visir de los califas Abdelmelic, Walid y Yezid, pero, tras su muerte y la de éste último califa, bajo el reinado de su sucesor Hixem, la familia de Al Hadjjad cayó en desgracia y su hijo Ocba ibn al Hadjjad tuvo que huir de Damasco y refugiarse en Egipto. El gobernador de este país, Obaidallah era nieto de Al Harits (el labrador), quien a su vez había sido esclavo del citado Al Hadjjad quien le liberó. Cuando Obaidallah recibió al hijo del patrón de su abuelo se llenó de alegría y, lejos de tratarle como un pobre exiliado, le ofreció el mando de una de las provincias que estaban bajo su autoridad, causando el enfado de sus propios hijos, quienes le avisan de que eso puede causarle la pérdida del favor del Califa. Obaidallah les responde: “Pongo a Allah y a vosotros por testigos, aunque para testigo, con solo Allah es suficiente, de que éste es Ocba, hijo de Al Haddjjad, y de que Al Haddjjad dio la libertad a su esclavo Al Harits, mi abuelo, y de que mis hijos son juguete del demonio que los ha llenado de soberbia. Quiero declararme públicamente exento ante Allah de toda impiedad e ingratitud con Él y con éste, el patrono de mi familia, pues he temido que mis hijos llegasen a renegar de los preceptos de Allah, desconociendo los derechos de patronato en este hombre y en su padre, y que incurriesen en la maldición divina y en la de los hombres. Pues me han contado que el profeta de Allah dijo: maldito aquél que se gloría de pertenecer a una familia que le es extraña: maldito aquél que desconoce a su bienhechor. Y que Abú Becr as Sidic dijo : Impío es quien reniega de sus parientes, por remotos que sean; impío es quien presume de pertenecer a una familia extraña. Mirando por vosotros tanto como por mí mismo, he querido, hijos míos, evitaros la maldición de Allah y de las gentes. Y en cuanto a lo que dijisteis de que incurriría en el enojo del emir de los creyentes por lo que hago, lejos de eso, el emir de los creyentes, cuya vida Allah guarde muchos años, es sobrado magnánimo y sabedor de los decretos de Allah y observador de sus mandatos para que lo lleve a mal, como erróneamente suponéis. Antes bien, recibirá noticias de mis actos con complacencia”.
Después de esto, Ocba escogió aceptar el gobierno de España diciendo: “Me agrada la Yihad, y Al Andalus es el mejor palenque” Lo que me da ocasión para que Julián vuelva, con este árabe que le adopta como sirviente, a España y acabe reuniéndose en dramáticas circunstancias, con su amigo y rey, Pelayo.
Por otra parte, Alarico, el joven godo, vive una historia romántica con una joven de Ceuta que resulta ser hija de Florinda “La Cava”, la mujer que, deshonrada por el rey Rodrigo, fue una de las causas de la invasión musulmana en el año 711. No obstante, obligado por su deber, la abandona, a su pesar, para volver a Asturias a informar a Pelayo, lo que hace (de nuevo el autor interviene en forma de hado maléfico, estorbando los propósitos del protagonista) pasando por Mallorca (Un pequeño tributo a mis amigos de esa isla, la familia Rullán), llegando al reino de los francos, donde se alista en ls huestes de Carlos Martel y participa en la batalla de Poitiers, para el resto de los europeos más famosa y trascendente que la de Covadonga. Allí se encuentra con Xinto, el astur, que también ha participado en la batalla, pero en el bando de los musulmanes, y, traspasándole el encargo de volver a informar a Pelayo, vuelve a Ceuta en busca de su amor. (Ya le había hecho sufrir demasiado, además unos hijos suyos y de Florinda serían descendientes del último rey godo, don Rodrigo, y podrían tener protagonismo en novelas posteriores. Aún no les he utilizado, pero la posibilidad queda abierta)
Y Xinto, al fin, vuelve a Asturias, pasando por Benasque (Otro pequeño homenaje a la familia Valero, propietaria del Gran Hotel Benasque, donde me he alojado cuando he ido a esquiar a Cerler), casi a la vez que Julián, momento en que todas las tramas confluyen y la historia llega a su fin. Con esto termina la novela, pero aún no he dicho cómo se llama esta novela. Queda para la próxima entrada.

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